Suelo comenzar la mañana leyendo las portadas de las ediciones online de El Mundo y El País. Más que nada por saber qué es lo que pasa fuera de mi burbuja. Porque aunque la ignorancia en muchos casos dé la felicidad, tampoco quiero ser una idiota ignorante. Ya sabéis, un punto medio, que dicen que es donde está la virtud.

En estas estaba el pasado jueves, cuando me encontré un artículo de El Mundo que se titulaba “Radiografía de los ‘sin techo’”, que arrojaba estadísticas sobre las características de estas personas. Tengo que confesar que siempre me ha interesado el tema, y sobre todo me dejar helada la pasividad de los políticos ante esta situación.

Cifras e intereses creados

Según este artículo, hay 6.190 personas sin techo durmiendo en la calle, 33.464 personas sin vivienda que recurren a albergues e instituciones y 1.475.037 personas con vivienda inadecuada. ¿Quién se acuerda de ellos? Sí, bueno, cuando vamos andando por la calle y nos tenemos que apartar porque están sentados en la acera, o cuando nos cruzamos con algún borracho en el metro, o cuando se acercan a pedirnos limosna se nos pasa por la cabeza compadecernos. Y les olvidamos en tres minutos, en cuanto les hemos perdido de vista. Los políticos, al parecer, solo se acuerdan de ellos cuando molestan, cuando empobrecen la imagen del país, cuando ensucian las calles. Bye, bye humanidad, que mueres a manos de la política y los intereses creados.

Y, pásmense. El 13% de estos indigentes tiene estudios universitarios y el 11,8% trabaja. La mitad de los que no tienen trabajo, lo buscan. Y siguen en la calle. Insisto, pásmense. Es lo mínimo que podemos hacer.

¿Ayuda?

Los políticos insisten en que hay suficientes centros de acogida y comedores sociales, y que a veces quedan plazas libres por las noches. Permitidme que lo dude, porque, teniendo estos comedores sociales, ¿por qué algunas personas se quedan sin comer, sentadas en la calle? ¿Por qué algunas personas en lugar de ir a los albergues duermen en la calle, pasando frío?

Es cierto que existe un porcentaje de personas que son borrachos, o drogadictos, e incluso un porcentaje de personas que tienen trastornos mentales. A esas personas suele darles todo igual; dónde duermen, qué comen y todo lo demás. Y, como nadie se hace cargo de ellos, no se reforman nunca y sigue dándoles todo igual. Mueren, y se les entierra vaya usted a saber dónde, y dejan de dar problemas, y nadie se acuerda de ellos.

Sin embargo hay otro tipo de personas que simplemente atraviesan verdaderas dificultades. Y sí que buscan ayuda.

Hace poco, paseando por la zona de Malasaña, vi una cola de espanto, larguísima, con gente de todo tipo. Jóvenes, mayores, gente limpia, gente sucia, gente bien vestida, gente con harapos. Algunos hablaban entre sí, otros esperaban pacientemente su turno de entrar al portal mirando alrededor o pensando cada uno en lo suyo. Al llegar al principio de la cola me di cuenta de que esperaban para entrar a un comedor social. Las colas para entrar a los albergues son iguales, y en ocasiones, me consta que la gente se queda fuera. La gente no quiere dormir en la calle. La gente duerme en la calle porque no tiene recursos y la beneficencia no ayuda o porque tiene problemas psicológicos.

Y el único problema que ven los políticos es que ensucian las calles y dan mala imagen…